24 horas en Rabat

Hoy os presentamos un destino lowcost ideal para un viaje express de día y medio en el que descubrir una nueva cultura y hacer algunas compras: Rabat.

Si no has estado nunca en Marruecos, su capital declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO por su valor cultural e histórico, es el lugar ideal para aquellos que no estén seguros de si este país les gustará, pues supone una aproximación más light al caos de Marrakech.

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Cómo llegar a Rabat

La forma más económica de viajar a Rabat es volar hasta el aeropuerto militar de Rabat-Salé situado a 7 kilómetros del noroeste de Rabat. Las aerolíneas que operan aquí son Vueling (desde Barcelona) y Ryanair y Royal Air Maroc (desde Madrid). Salir un Sábado por la tarde y volver el Domingo por la tarde (como en nuestro caso) puede salirte por 20€ ida y vuelta (¡SÍ! ¡20€! Lo que te gastas en unos pantalones o en salir a cenar un Sábado).

Antes de salir de él, recomendamos cambiar vuestros euros por dírhams (dhs). Actualmente 1 € equivale a 11,06 dirhams, por lo que será fácil calcular al momento cuánto cuesta cada cosa en Marruecos.

Para llegar al centro de Rabat tienes tres opciones (dependiendo del número de personas que seáis, os saldrá más económicas unas que otras):

  • TAXI: 150 dirhams (aprox. 15€)
  • AUTOBÚS PÚBLICO (Línea Nº2): 4 dirhams por persona (aprox. 0,40 euros)
  • TRANSPORTE PRIVADO: entre 300 y 500 dirhams (aprox. 30 y 50 euros)

Dónde alojarse en Rabat

Un viaje a Marruecos no puede disfrutarse igual si no te alojas en un riad. A diferencia de los hoteles, los riad son edificios pequeños, generalmente de 5 o 6 habitaciones, que mantienen la estructura de antiguas casonas, con un patio central, carácter árabe, con fuentes, aljibes o canales de agua en el corazón de la casa. Están decorados con colores brillantes y las habitaciones están tematizadas, siendo distintas unas de otras.

Nuestro favorito, sin duda, y en el que nos hemos alojado en todas nuestras visitas a Rabat es el Riad Meftaha. Las instalaciones son estupendas, las habitaciones amplias y confortables, buena ubicación y el desayuno delicioso.

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Qué hacer en Rabat

Si viajáis a Rabat por la tarde, entre que cambiáis el dinero, llegáis al centro y os acomodáis en el riad, os quedará tiempo para cenar y tomar contacto con la ciudad dando un paseo por la zona de la playa.

Al día siguiente os recomendamos comenzar la ruta por la Medina a primera hora de la mañana (¡después de degustar el súper desayuno que os prepararán en el riad!), pues está menos masificada y será menos agobiante.

LA MEDINA.

Sin duda, se trata del núcleo de Rabat, su esencia en estado puro. En lo que se refiere a las medinas de Marruecos, esta es la más organizada, amplia y tranquila. Hasta tiene una zona techada por si llueve. Imposible salir de ella sin gastarte unos dírhams en productos de artesanía, zapatillas (increíbles imitaciones a precios impensables), bolsos o los famosos pintalabios marroquís que cambian de color según la temperatura corporal. No os quedéis con el primer precio que os den, porque regatear es fácil y si sois varios y compráis más cosas, será fácil conseguir una rebaja, aunque ya de por sí los precios son bastante bajos comparados con España.

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KASBAH DES OUDAIAS.

Alrededor de las 12:00, una vez realizadas las compras pertinentes (os da tiempo a volver al riad a dejar las cosas), es hora de hacer un poco de turismo.

Nos dirigimos a la Kasbah Des Oudaias, pero antes nos asomaremos al cementerio de la ciudad formado por por miles de tumbas orientadas hacia La Meca. Todas son iguales, una discreta lápida sobre la tierra con el nombre, las fechas y una oración.

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A continuación nos encontraremos con la Kasbah Des Oudaias, una fortaleza amurallada islámica, construida con muros de tapia y de pocas ventanas. La ciudadela en forma de triángulo está compuesta de estrechas calles empedradas, y su característica principal son los muros blancos y puertas y ventanas azules.

Seguramente, al entrar se os acerquen personas para hacer de guía. ¡No hagáis caso! Lo mejor es ignorar el ofrecimiento ya que la Kasbah está cerrada a los visitantes, es un sitio público y no hay que pagar ningún tipo de entrada.

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Dentro de los atractivos de la Kasbah se encuentra la Mezquita el-Atiga, la más antigua de Rabat y los Jardines Andaluces, diseñados por los franceses en la etapa colonial. Además, el Museé des Oudaias que posee una colección de joyas islámicas y la Plateforme de Sémaphore, una elevada plataforma con vistas panorámicas al océano Atlántico y a la vecina ciudad de Salé.

Recomendamos hacer una parada en los Andalusian Gardens para tomar un delicioso té moruno en el Café Maure con vistas al mar.

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TORRE DE HASSAN y MAUSOLEO DE MOHAMED V.

Con las pilas cargadas, ponemos rumbo a la Torre de Hassan. El trayecto es de 2 km a pie, pero si no os apetece podéis coger un taxi que os dejará allí por tan sólo 3€.

La Torre Hassan se ha convertido en todo un símbolo de la ciudad, así como uno de los lugares más visitados por los turistas porque es un excelente ejemplo de las construcciones de estilo árabe. Fue levantada por el sultán almohade Yaqub Al – Mansur en 1197 a imagen y semejanza de la Kotoubia de Marrakech y de la Giralda de Sevilla, pretendía competir en belleza con su gran rival la Gran Mezquita de Córdoba y ser la más grande del mundo musulmán después de la de Samarra en Irak.

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El Mausoleo de Mohamed V donde descansan los restos del monarca aluí, considerado el padre de la independencia de Marruecos, está emplazado en la explanada de la antigua Mezquita, un lugar de gran simbolismo para el pueblo marroquí, ya que fue donde el 18 de noviembre de 1955 y a su regreso del exilio, proclamó en la oración del viernes la independencia de Marruecos.

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Antes de continuar, hacemos la parada de rigor para llenar el estómago en alguno de los restaurantes de la zona. No os asustéis pensando en la comida, porque si no sois de experimentar nuevos sabores, hay todo tipo de hamburguesas y pizzas. Os recomendamos probar las ensaladas.

NECRÓPOLIS DE CHELLAH.

La última parte del viaje a Rabat nos llevará hasta la famosa Necrópolis de Chellah, un antiguo complejo romano, medieval y necrópolis, situado en el emplazamiento de la antigua ciudad de Salé, a 2 km del centro de la ciudad y en las proximidades de Rabat, en Marruecos. La entrada son 2€ y está abierta hasta las 18:30 horas.

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De ahí, volveremos al riad a por nuestro equipaje para coger un taxi que nos dejará en el aeropuerto.

Como veis, Rabat es una ciudad pequeña que os servirá de primera toma de contacto para viajar por primera vez a Marraketch, otro destino lowcost del que os hablaremos muy pronto.


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