VIAJEROS NONSTOP

10 motivos para viajar a Hawái

Haciendo surf en Waikiki Beach con el skyline de Honolulu al fondo, Oahu, Hawái.

Llegar hasta Hawái desde España implica cruzar medio mundo, pasar bastantes horas en un avión y asumir un presupuesto superior al de muchos otros destinos. Así que es lógico que, antes de organizar un viaje de estas características, aparezca la gran pregunta: ¿realmente merece la pena viajar a Hawái? Nosotros también nos la hicimos. Hawái llevaba años entre nuestros grandes viajes soñados, pero siempre parecía existir alguna razón para dejarlo para más adelante: la distancia, el precio de los vuelos, la cantidad de días necesarios o simplemente la sensación de que era uno de esos destinos que algún día terminaríamos visitando. Hasta que ese día llegó.

Después de recorrer Oahu y Kauai, podemos decir que Hawái no solo cumplió nuestras expectativas, sino que consiguió superar muchas de ellas. Y curiosamente no fue únicamente por sus playas. Lo que terminó conquistándonos fue esa capacidad que tienen las islas para ofrecer un paisaje y una experiencia completamente diferentes prácticamente cada día.

Si todavía estás dudando si incluir Hawái entre tus próximos grandes viajes, estas son 10 razones para viajar a Hawái al menos una vez en la vida.

1. Hawái es muchísimo más que playas paradisíacas

Probablemente esta fue nuestra primera gran sorpresa. Antes de viajar a Hawái teníamos en la cabeza esa imagen que todos conocemos: palmeras, arena, surfistas y un océano de color azul intenso. Todo eso existe, por supuesto, pero representa únicamente una pequeña parte de lo que puedes encontrar en el archipiélago.

En un mismo viaje puedes pasear entre los edificios de Honolulu, conocer uno de los episodios más importantes de la historia de Estados Unidos en Pearl Harbor, atravesar montañas cubiertas de vegetación tropical, caminar junto a cascadas, hacer snorkel, recorrer carreteras panorámicas o navegar frente a enormes acantilados que caen directamente sobre el Pacífico.

Lo que más nos sorprendió fue precisamente esa diversidad. No tienes la sensación de pasar dos semanas viendo paisajes parecidos. En ocasiones basta conducir durante media hora para que el escenario cambie completamente.

Por eso creemos que definir Hawái simplemente como un destino de sol y playa sería quedarse muy corto. Es naturaleza, aventura, cultura, historia, gastronomía y océano. Y esa mezcla es una de las grandes razones por las que un viaje a Hawái resulta tan especial.

Hanauma Bay Nature Preserve en Oahu durante nuestro viaje a Hawái
Hanauma Bay Nature Preserve, uno de los espacios naturales más espectaculares de Oahu, Hawái.

2. Las playas de Hawái son exactamente como las habías imaginado

Aunque acabemos de decir que Hawái es mucho más que playas, sería absurdo no reconocer que algunas de ellas son uno de los grandes motivos para viajar hasta aquí. Waikiki Beach fue nuestra primera toma de contacto con ese Hawái que llevábamos años viendo en fotografías. Diamond Head al fondo, surfistas entrando al agua desde primera hora de la mañana, palmeras junto al paseo y ese ambiente relajado que parece formar parte de la identidad del barrio. Pero lo mejor empieza cuando sales de Honolulu.

Recorriendo Oahu encontramos playas rodeadas de montañas, enormes extensiones de arena, aguas turquesas y rincones en los que resulta inevitable detener el coche aunque no estuvieran previstos en la ruta. Y cuando llegamos a Kauai descubrimos otra versión completamente diferente, mucho más salvaje y rodeada de una naturaleza exuberante.

Una de las mejores decisiones que puedes tomar durante tus vacaciones en Hawái es precisamente dejar algún hueco libre en el itinerario. Porque es bastante probable que, conduciendo de un lugar a otro, aparezca una playa en la que quieras quedarte mucho más tiempo del que habías previsto.

Kaneohe Beach, en la espectacular costa este de Oahu, Hawái.

3. La naturaleza de Hawái es sencillamente espectacular

Si las playas son una de las imágenes más conocidas de Hawái, para nosotros la naturaleza terminó siendo una de las grandes protagonistas del viaje. Y buena parte de la culpa la tuvo Kauai. Conocida como la Garden Island o Isla Jardín, Kauai es uno de esos lugares en los que la naturaleza parece haber decidido exagerarlo todo. Montañas cubiertas de vegetación, profundos valles, cascadas, cañones y una costa que en determinados puntos resulta prácticamente inaccesible por tierra.

El mejor ejemplo es Nā Pali Coast, probablemente uno de los paisajes más impresionantes que vimos durante todo nuestro viaje a Hawái. Navegar frente a sus enormes acantilados verdes, observando cómo las montañas caen directamente sobre el océano Pacífico, fue uno de esos momentos en los que durante unos segundos incluso te olvidas de sacar fotografías.

Y cuando pensábamos que aquella excursión no podía mejorar, aparecieron los delfines nadando junto al barco. Hay experiencias que puedes organizar durante meses y otras que simplemente suceden. Aquella fue una de ellas.

La espectacular Nā Pali Coast, uno de los paisajes más impresionantes de Kauai, Hawái.

4. Puedes recorrer los escenarios reales de Jurassic Park en Hawái

Si eres fan de Jurassic Park, probablemente haya momentos durante el viaje en los que te resulte imposible no recordar la película. No es casualidad. Oahu y Kauai han sido escenario de numerosas producciones cinematográficas, y la saga Jurassic Park está especialmente vinculada a las islas.

Uno de los lugares imprescindibles para los amantes del cine es Kualoa Ranch, en Oahu. Sus enormes valles rodeados de montañas han aparecido en películas y series y constituyen uno de los paisajes más reconocibles de la isla. Para nosotros era una de las visitas que teníamos marcadas desde el principio de la planificación y verla en persona no decepcionó.

Pero esa sensación cinematográfica no termina al abandonar Kualoa. Kauai tiene paisajes tan exuberantes que en muchos momentos parece que estás atravesando un enorme decorado natural. La diferencia es que aquí no hay decorado: todo lo que estás viendo es real. Precisamente esa combinación de naturaleza y cine puede convertirse en una razón más para viajar a Hawái desde España, especialmente si creciste viendo algunas de estas películas.

Kualoa Ranch, uno de los escenarios cinematográficos más famosos de Jurassic Park en Oahu, Hawái.

5. La fauna marina convierte cada día en una sorpresa

El océano Pacífico no es simplemente el paisaje de fondo de unas vacaciones en Hawái. Forma parte de la experiencia. Durante nuestro viaje hicimos snorkel, nadamos junto a tortugas marinas, tuvimos la suerte de encontrarnos con delfines mientras navegábamos frente a la espectacular costa de Kauai y vivimos otro encuentro muy especial en Hanauma Bay Nature Preserve, donde pudimos observar una foca monje de Hawái, una especie endémica del archipiélago y en peligro de extinción. Encontrarte con estos animales en libertad, en su propio entorno, termina convirtiéndose en uno de esos recuerdos que permanecen mucho después de regresar a casa.

Pero si hubo algo que nos llamó especialmente la atención fue comprobar hasta qué punto Hawái protege a su fauna marina. En muchas playas encontrarás carteles recordando que las tortugas, focas y otros animales salvajes no deben tocarse, perseguirse, alimentarse ni molestarse, y que es obligatorio respetar una distancia de seguridad. Cuando algún animal aparece descansando en la arena, además, es habitual que voluntarios o responsables de conservación delimiten la zona para evitar que los visitantes se acerquen demasiado.

Y nos parece importante contarlo porque aquí está precisamente parte de la magia: no son animales colocados allí para el turista. Estás entrando tú en su hábitat. Si una tortuga decide salir a descansar a la playa o aparece una foca monje sobre la arena, somos nosotros quienes debemos apartarnos y dejarle su espacio, no al contrario.

Después de varios días recorriendo las islas empiezas a comprender que esa convivencia con la naturaleza forma parte de la filosofía de Hawái. Disfrutar de estos encuentros es un auténtico privilegio, pero hacerlo con respeto también forma parte del viaje. Ver una tortuga o una foca monje a pocos metros es emocionante; saber que existe todo un esfuerzo para que continúen viviendo allí en libertad lo hace todavía más especial.

Foca monje de Hawái descansando en Hanauma Bay Nature Preserve, una especie protegida y endémica del archipiélago.

6. Es uno de los grandes destinos de surf del mundo

Aunque nunca hayas puesto un pie sobre una tabla, resulta difícil viajar a Hawái sin sentir curiosidad por el surf. En Oahu forma parte del paisaje cotidiano. Basta acercarse temprano a Waikiki para encontrar surfistas entrando al agua mientras buena parte de la ciudad todavía está despertando. Nosotros quisimos probarlo y reservamos una clase de surf en Waikiki. No regresamos a España convertidos precisamente en profesionales, pero sí con la sensación de haber vivido una de esas experiencias que había que hacer al menos una vez estando allí.

Y después está la legendaria North Shore de Oahu, uno de los lugares más famosos del mundo para este deporte. Durante la temporada de grandes olas, la costa norte se transforma y atrae a algunos de los mejores surfistas del planeta. Incluso aunque el surf no sea uno de los motivos principales de tu viaje, merece la pena acercarse hasta aquí para descubrir esta parte fundamental de la identidad hawaiana.

Haciendo surf en Waikiki Beach, una de las experiencias imprescindibles durante un viaje a Oahu, Hawái.

7. Hawái tiene una cultura propia que va mucho más allá del “Aloha”

Viajar a Hawái pensando únicamente en sus playas sería perderse una parte fundamental del destino. Aunque forma parte de Estados Unidos, sus raíces polinesias siguen muy presentes en las tradiciones, la música, la gastronomía y en esa estrecha relación con el océano y la naturaleza que percibirás durante todo el viaje. Además, Hawái fue durante décadas un reino independiente, una historia que puedes descubrir en Oahu visitando lugares como el Palacio ʻIolani o conociendo la figura del rey Kamehameha I, responsable de unificar las islas hawaianas bajo un mismo reino.

Una de nuestras visitas más interesantes fue el Polynesian Cultural Center, donde pudimos acercarnos a las diferentes culturas de la Polinesia a través de sus costumbres, danzas, música y gastronomía. Allí conocimos también el tradicional kālua pig, el cerdo cocinado lentamente en un imu, un horno excavado en la tierra con piedras calientes, y asistimos a la ceremonia en la que se explica y muestra este tradicional proceso antes de degustarlo.

Y Hawái también se descubre a través de sus cultivos. En nuestra ruta por Oahu visitamos Dole Plantation, donde pudimos conocer la importancia que tuvieron las plantaciones de piña en la isla y, por supuesto, probar uno de sus famosos productos de piña. 🍍

A todo ello se suma Pearl Harbor, una visita imprescindible para comprender sobre el terreno los acontecimientos del 7 de diciembre de 1941 y uno de los episodios más importantes de la historia contemporánea de Estados Unidos.

Esta parte del viaje fue una de las que más nos sorprendió. Hawái puede conquistarte por sus paisajes, pero conocer su historia, sus raíces polinesias y sus tradiciones hace que entiendas mucho mejor el lugar que estás recorriendo.

Descubriendo la cultura polinesia a través de sus danzas, música, gastronomía y tradiciones durante un luau en Hawái.

8. Cada isla de Hawái puede convertirse prácticamente en un viaje diferente

Una de las mejores experiencias de nuestro itinerario fue precisamente cambiar de isla. Después de varios días recorriendo Oahu, tomamos un corto vuelo hacia Kauai y, aunque apenas nos separaban unos cientos de kilómetros, la sensación al aterrizar fue la de haber llegado a un destino completamente diferente.

Honolulu, Waikiki y el tráfico desaparecieron. Las carreteras se volvieron mucho más tranquilas, la vegetación comenzó a dominar el paisaje y el ritmo del viaje cambió por completo. Fue entonces cuando terminamos de entender por qué elegir bien qué islas visitar en Hawái es una de las decisiones más importantes a la hora de organizar el viaje.

Oahu es probablemente la isla más completa para una primera vez. Aquí tienes Honolulu y Waikiki, pero también Pearl Harbor, la cultura surfera de la North Shore, los escenarios cinematográficos de Kualoa Ranch, playas espectaculares y una enorme oferta de restaurantes, tiendas y actividades. Es la isla que mejor combina playa, naturaleza, historia, cultura y ambiente.

Kauai, en cambio, es para quienes buscan naturaleza en estado puro. Es mucho más tranquila, verde y salvaje, con lugares tan impresionantes como Nā Pali Coast y Waimea Canyon, cascadas, playas menos urbanizadas y carreteras que atraviesan paisajes que parecen sacados de una película. Si tu idea de Hawái incluye selva, aventura y escenarios de Jurassic Park, probablemente Kauai termine siendo una de tus favoritas. A nosotros nos conquistó.

Después están las dos grandes pendientes de nuestro viaje. Maui destaca por combinar playas y naturaleza con rutas tan famosas como la Road to Hana y los paisajes volcánicos de Haleakalā. Es una opción muy interesante para quienes buscan un viaje algo más relajado, con buenos resorts, playas y excursiones, sin renunciar a recorrer la isla.

Y Big Island, la isla de Hawái propiamente dicha, ofrece probablemente la cara más diferente del archipiélago. Aquí los grandes protagonistas son los volcanes y los paisajes volcánicos, especialmente en Hawaiʻi Volcanoes National Park. Es la que elegiríamos si el objetivo principal del viaje fueran la geología, la aventura y descubrir el origen volcánico de estas islas.

Precisamente ahí reside uno de los mayores atractivos de Hawái: no tienes que elegir cuál es “la isla más bonita”, sino cuál encaja mejor contigo. Si buscas un poco de todo, Oahu; si quieres naturaleza salvaje, Kauai; si prefieres combinar playas, rutas y relax, Maui; y si sueñas con volcanes y paisajes completamente diferentes, Big Island.

Nosotros elegimos Oahu y Kauai para nuestro primer viaje y creemos que se complementan extraordinariamente bien. Pero regresamos a España pensando ya en Maui y Big Island.

Porque ese es uno de los problemas de viajar a Hawái: cuando vuelves, en lugar de tacharlo de tu lista, empiezas a preparar mentalmente el siguiente viaje.

Sobrevolando Kauai en helicóptero para contemplar desde el aire sus montañas, valles y espectaculares paisajes.

9. La gastronomía hawaiana también forma parte del viaje

Si hay algo que descubrimos rápidamente es que Hawái también se disfruta comiendo. Su gastronomía refleja perfectamente la mezcla cultural de las islas, con influencias polinesias, estadounidenses y asiáticas, especialmente japonesas.

El gran protagonista es, por supuesto, el poke. Aunque hoy lo encontramos en todas partes, probarlo en Hawái es otra historia: pescado fresco, muchísimas combinaciones y establecimientos donde forma parte de la comida cotidiana. También nos sorprendió la cantidad de opciones de comida fresca y saludable, con fruta tropical, açaí bowls, smoothies, pescado y zumos naturales.

Entre las curiosidades que tienes que probar está el taro bread, el llamativo pan morado elaborado con taro —kalo en hawaiano—, además del tradicional kālua pig, cocinado lentamente en un imu bajo tierra, o un refrescante shave ice después de un día de playa.

Y hay otro nombre que aprenderás nada más llegar: ABC Stores. Especialmente en Waikiki, estas tiendas de conveniencia están prácticamente en cada esquina y terminan salvándote más de una comida: puedes comprar un sándwich, fruta, algo para desayunar, comida preparada que calientas allí mismo o incluso darte el capricho de un Dole Whip de piña. Nosotros acabamos recurriendo a ellas más de una vez.

La gastronomía quizá no sea lo primero que imaginas cuando piensas en viajar a Hawái, pero entre pokes, food trucks, sabores tropicales y productos que no conocíamos, terminó siendo otra parte divertida del viaje.

Kālua pig, uno de los platos tradicionales que probamos durante nuestro viaje a Hawái.

10. Porque es uno de esos grandes viajes que recordarás toda la vida

Llegamos finalmente al motivo más difícil de explicar y probablemente al más importante. Viajar a Hawái desde España no es sencillo.

Está lejos, requiere bastantes horas de avión y no es precisamente un destino económico. Para muchas personas será uno de esos grandes viajes que se preparan con meses de antelación. Quizá precisamente por eso se disfruta de una manera diferente.

Recuerdo la sensación de los días anteriores al viaje, cuando después de tantos meses organizándolo parecía increíble que finalmente fuéramos a subirnos al avión. Y recuerdo todavía mejor la sensación contraria: la de abandonar Kauai sabiendo que aquellas semanas habían pasado demasiado deprisa.

Hay viajes que disfrutas mientras los haces. Y hay otros que continúan contigo mucho después de regresar. Para nosotros, Hawái fue uno de esos viajes.

Si lleva años en tu lista y tienes la oportunidad de conocerlo, nuestro consejo después de haber recorrido Oahu y Kauai es muy sencillo: ve.

No porque sea perfecto. Ni porque todo vaya a salir exactamente como habías planeado. Ve porque existen pocos lugares capaces de reunir naturaleza, océano, aventura, cultura, historia y paisajes tan diferentes en un mismo viaje. Y porque probablemente, cuando llegue el momento de regresar a casa, comprenderás perfectamente por qué tantas personas sueñan con volver.

Visita a Pearl Harbor, uno de los lugares históricos imprescindibles de Oahu durante un viaje a Hawái.

¿Merece la pena viajar a Hawái desde España?

Después de todo lo que hemos contado, nuestra respuesta probablemente ya sea bastante evidente: para nosotros merece muchísimo la pena viajar a Hawái desde España, siempre que puedas dedicarle suficientes días y asumir el presupuesto que requiere un viaje de estas características.

No intentaríamos hacerlo con prisas. La distancia es considerable y precisamente por eso creemos que merece la pena convertirlo en uno de esos grandes viajes que se preparan con tiempo. Nosotros incluso decidimos hacer una parada en Los Ángeles antes de continuar hacia Honolulu, algo que nos permitió dividir las horas de vuelo, evitar una conexión demasiado ajustada y añadir California a la aventura.

¿Hawái está lejos? Muchísimo.

¿Es barato? No.

¿Requiere planificación? Sí.

¿Volveríamos? Mañana mismo.

Y probablemente esa sea la respuesta más sincera que podemos darte.

Salir de la versión móvil